viernes, 8 de febrero de 2013

La moda europea de bares y discotecas con diversión sexual en Lima


Nueva perspectiva de negocio abre la imaginación de pequeños y medianos empresarios.

Está crónica nace como respuesta a la mala información e investigación difundida por el magazín “A las once” que fue transmitido el 5 de febrero del 2013 vía América Televisión. La reportera Paola Gonzáles, habla de personas que fueron encontradas en locales donde se organizaban orgías como prostitución gay. Todo el tema relacionado al “prostíbulo clandestino” es totalmente falso, además de otros datos propalados en la nota informativa. Una “patinada” de la periodista.


                                                         
En el año 2006 me encontraba trabajando en el coffeeshop Downtown en Ámsterdam. Era el único coffeshop que habré conocido en todo Holanda donde no se vendía marihuana, solo cafés y una que otras delicatessen. Ahí atendía a un chico que venía diariamente alrededor del mediodía a tomarse un café y a sociabilizar con la gente, él era Gabriel Santos. Este local está ubicado en la calle gay de Ámsterdam: Reguliersdwaarstraat. El joven de, más o menos, mi edad, un poco más bajo que yo lucía ropas y accesorios muy lujosos de diseñadores italianos. Yo no soy mucho de inmiscuirme en asuntos que no son de mi incumbencia pero ya que lo veía todos los días llegamos a cierto grado de confianza y me atreví a preguntarle a qué se dedicaba. Siempre había sentido curiosidad de dónde venían todos esos objetos caros que llevaba encima. Pensé que era Escort, me dio una dirección en los alrededores de la calle Oudezijds Voorburgwal y me dijo que su trabajo quedaba en tal esquina, que lo vaya a buscar después de mi trabajo. Jamás me imaginé que buscando la dirección me iba a encontrar en medio del barrio rojo de Ámsterdam. Casi no lo reconocí el chico trigueño, moreno, de cuerpo marcado, guapo, estaba convertido en una travesti con peluca rubia, microfalda y tacones altos. La pillé invitando a un parroquiano a pasar a su cabina. Era una pequeña cabina de 3 x 3m con lavatorio incluido, su tarifa 50 euros por una mamada, y según las pretensiones del cliente iba subiendo el precio. Además tenía un pequeño botiquín con condones, drogas, cervezas y otros tragos para la venta directa al cliente. Fue así como me enteré del funcionamiento de este negocio. En Ámsterdam la marihuana, la prostitución y la diversión sexual ha sido vista por  las municipalidades como una forma de recaudar impuestos y de aportar al bienestar de toda la población.
Estamos ante el paraíso del sexo, todo funciona de la manera más normal y los turistas encuentran en esta ciudad su principal atracción. A comparación de Perú que por siglos nos seguimos asombrando por este viejo oficio y nunca podemos obtener un buen beneficio. Cuantos puestos de trabajo crearíamos si este rubro fuera abiertamente controlado por las autoridades ediles de nuestro país. A cuantos turistas estuviéramos atrayendo con todos estos proyectos de negocio.
Unos meses después, fui llamado para trabajar en una discoteca gay en la misma calle, EXIT. Era un edificio de 4 pisos, yo trabajaba en el primero, en el guardarropa. En ese piso también había un bar y un baño full espejos y amplio. Existían tres pistas de baile con diferente tipo de música. En el segundo piso había una sala de pop y otra más grande de electrónica. En el tercer piso música latina y un balcón con salida a la sala electrónica del segundo piso y a los baños del cuarto piso. Subías al cuarto piso y veías al fondo la entrada al baño. A medio camino te encontrabas con una entrada oscura a tu derecha donde se perdía la visibilidad. En el baño orinabas frente a una pantalla LCD que transmitía una película porno homosexual. Ya no era necesario ocupar los baños para follar. En esa entrada donde se perdía la visibilidad a medio camino al baño estaba diseñado un laberinto tipo Chavín de Huántar donde pocos reflejos de luz en el interior te permitían ver con quienes te topabas. No sé si era más por tu arrechura, por los tragos o por las drogas pero casi todos terminaban ahí. Casi todos los trabajadores de ese lugar se drogaban mientras trabajan o tus compañeros te metían droga en tus tragos, tenías liberad para tomar lo que se les venga en gana. La arquitectura de este local me hace recordar mucho al Xcess de Larcomar. Y así habías varios locales diferentes para desenfrenar todos tus instintos, gustos e imaginaciones.

Otra de las tantas discotecas famosas es el club CHURCH. Discoteca donde pagabas tu entrada y dejabas en una bolsa toda tu ropa en el guardarropa, en horas de la madrugada encuentras un mar de gente desnuda en la pista de baile o en las áreas de recreación, mismo campo de concentración pero donde no te castigaban sino en el que degustabas y te integrabas sexualmente a la audiencia  de la noche. Era un mar de gente follando conectada una con otra de diferentes formas y posiciones. Siempre en estos locales existen dispensadores gratuitos con condones y lubricantes ubicados estratégicamente en plena escenografía para el acto. Columpios de cuero, nichos con colchonetas, espacios debajo de las escaleras cuales te imaginas buen lugar para armar tu nacimiento, convertidos en cavernas con luces de neón donde entrabas combatiente a la batalla del sexo desenfrenado que jamás te hayas enfrentado. No es prostitución, son los mismos clientes que pagando su entrada tienen la facilidad de tener sexo con otros clientes que se encuentran en el local.
En cada ciudad del país no es difícil encontrar sexshops con una puerta lateral que te hace pensar que es el almacén pero no puedes imaginar que tal, cual escondite de Anna Frank, esconden cuartos oscuros, salas de video y cabinas para el sexo, ya sea homosexual, heterosexual o todos contra todos. Al fin y al cabo estás en cuatro paredes y quieres follar y que feliz tú que existen estos sitios y no tener que meterte a fornicar en la casa de los vecinos, en los baños de las discotecas o algún rincón desocupado de la casa en una fiesta.
Lo mismo sucede en París, España, Italia, aunque me quedé más asombrado con Berlín. Qué éxito, ahí si los locales no cierran ni un minuto, no te imaginas el salvajismo sexual que puede haber que solo viendo todo lo que ocurre te tocas el pene y puedes eyacular cuatro veces sin parar.
Todo este mundo sexual ha revolucionado más que las hormonas de los turistas y ha traspasado océanos para generar demanda en nuestro país. El sexo como diversión dentro de los bares, clubs o vídeos es un negocio redondo y es ahora la atracción para cierto sector de la sociedad peruana que se va incrementando día a día en este nuevo acontecer sexual. Atrás quedaron solo las discotecas. Algunos queremos que el menú sea variado en una sola noche. Salir, bailar, tomar y tener sexo pero, con cuantas más personas se pueda tener sexo a la vez, más atractiva se vuelve la situación. Aunque nadie te obliga a nada, cada uno decide lo que quiere para ese momento. Cuartos oscuros con cabinas dentro de la discoteca, sexo gratis solo pagando la entrada al local. No es prostitución, es solo el uso del local, cual hostal u hotel pero esta vez con más entretenimiento. No confundas a la gente follando con algún escort o agente de la más antigua profesión. Son gente como tú o como yo que se están divirtiendo libremente.
Esta misma diversión se expande a nivel mundial llegando al Perú, a través, de por ejemplo: el club PK2 en Lince. No solo apuntan a ofrecer estos servicios, quieren que los clientes se lleven un buen recuerdo. Vienen artistas contratados. En el 2012 he visto desfilar a varios conocidos, como el boxeador Jonathan Maicelo que ofrece tomarse fotos con todos los asistentes que deseen. El show de este deportista consiste en pequeñas peleas con alguno de los presentes en el local o si es que nadie se animase, un modelo adicional. Ese día se animaron dos personas, fue muy gracioso ver que con solo Jonathan estirar su brazo los podía hacer sentir un poco de dolor. Claro todo esto es un show, no es una pelea en un ring de box de verdad. Le pido a Jonathan tomarse una foto conmigo y gentilmente acepta con diciendo: claro chochera. También estuvo la ex congresista Susy Diaz acompañada de su ex esposo Andy V, quienes bailaron y rapearon sus conocidas canciones. La concurrencia los aclamaba. Ni que hablar de Monique Pardo y su caramelo que te saca más de una carcajada. El año nuevo fue recibido por el grupo Alma Bella y Ruth Karina. Son varios los artistas que pueden dar buena fe de este negocio.

PK2 es un lugar para pecar, es una casona antigua de Lince con paredes de adobe, que poco a poco ha ido siendo refaccionada. Está ubicada en plena avenida Petit Thouars, cuadra 18. Tiene 8 años en el mercado, actualmente cuenta con 3 pistas de baile, un bar, dos cuartos oscuros y dos cabinas. El urinario y pared de este es de acrílico trasparente y lineal de tal forma que ves a la persona que orina del otro lado frente a ti.
Ahora, qué puede diferenciar un centro de diversión sexual para heterosexuales o a uno para homosexuales, solo la imaginación que tengan los dueños lo puede hacer.
Continuará…

martes, 29 de enero de 2013

Entrevista a CARLOS MONTALVO


Actor de teatro y televisión este año en el cine.

 El ex novio de Teresita (en Al Fondo Hay Sitio) habla de su carrera artística y nos sorprende con su incursión en el cine en películas a estrenarse este 2013

Era un domingo del mes de enero. A través de mi amigo, Daniel Flores Bustamante, había conseguido la oportunidad de entrevistar a un personaje que participó el 2012 en la serie peruana más sintonizada de los últimos tiempos y que a raíz de ese momento se hace más conocido.
Tenía que llegar al final de la función pues el actor había llevado a sus sobrinos a ver una obra infantil. No pude ser más puntual, estacioné mi bicicleta y bajé las escaleras del teatro Julieta. Escuchaba ya los gritos de unos niños, entré a la sala y lo vi. Con un look medio rasta, rosario de pepas al pecho,  el pelo negro largo rizado y amarrado, una montura morada de lentes de sol Ray Ban que me hacían dudar de su presencia. Era la primera vez que lo veía. Estaba vestido con una camiseta de fútbol de Portugal del 2010, una bermuda con dibujos de palmeras y mar y unas sandalias Havainas. Se había pasado la rasuradora dejándose unos cuantos pelos de bigote, otro poco justo en el mentón, y una línea que marcaba el límite con el cuello.
Me acerqué y le dije: Carlos, soy Omar, amigo de Daniel, he venido a entrevistarte. Muy amable accedió a la entrevista. Le sacó la lengua a la cámara a penas la prendí y empezamos.
Carlos Rubén Ronstaing Montalvo, nació el 27 de Enero de 1984. Su nombre artístico es Carlos Montalvo. Hijo de Carlos Ronstaing y Mónica Montalvo. Entre las cosas que me confesó me dijo que admiraba mucho a su familia, a su madre, a su tía Belén y a su tía Mónica Sánchez por ser un ejemplo para él, a su abuelo y a Alberto Ísola.
Creció en dos lugares, primero en el Callao y luego en Puerto Ordaz, Venezuela. A los pocos años regresa al Callao a vivir su adolescencia. En Lima, estudió en dos colegios: Fermín Tangüis y en Los Reyes Rojos.

¿Cómo así nace en ti actuar?
Desde niño he tenido un referente muy cercano, justo hoy he venido con la hija de ese referente que es Mónica Sánchez y siempre ha sido muy querida por mí además de un ejemplo a seguir. Ella ya era una actriz consagrada desde que me gustó el tema de la actuación. De hecho el emularla fue lo que más fuerza me dio para estudiar actuación.

¿Dónde estudiaste actuación?
Estudié en el TUC, Teatro de la Universidad Católica. Ingresé a los diecisiete años, yo era el más joven de mi promoción. Tuve como maestro al grande de los grandes, Alberto Ísola. Que me enseñó y formó durante tres de los cinco años en la universidad. Ahí empecé e hice mis pininos en la actuación.

¿Cómo empieza tu carrera profesional?
Terminando el cuarto ciclo con Marisol Palacios, otra excelente maestra, me convocan para una obra de teatro: “Ña Catita” en el teatro La Plaza Isil. Ahí empezó mi carrera profesional, con Alberto Ísola. La obra empezaba conmigo, era una locura; yo tenía diecinueve años, era un chibolo. Y ahí empezaron a verme y cada vez empecé a hacer más cosas.

¿Qué pasó con el fútbol?
Ah sí, paralelamente jugaba fútbol en el Club Deportivo Municipal en la categoría ´84. Ahí compartí con Jefferson Farfán, Jair Céspedes, José Carlos Fernández entre otros jugadores que llegaron a la Selección Nacional. Nos entrenaba mi abuelito a quien amé mucho, Óscar Montalvo, que en paz descanse. El cual es otro de los motores que impulsó mi vida. Él me enseñó el fútbol pero de un momento a otro salió esto de la actuación y me cautivó.

¿Has intentado estudiar otra cosa?
Estudiar actuación no solo es aprender a actuar, dentro de la actuación me tocó también estudiar música. Toco guitarra, flauta dulce y otros instrumentos percusivos. Eso lo he aprendido no solo en la universidad sino también en la calle.
(Los niños, sus sobrinos, juegan, gritan, corren… continuamos)

¿Estás contento con el incremento de estudios artísticos que está habiendo en el país?
Sí, estoy muy contento, sin duda yo soy una de las primeras promociones y pienso que esto debe pasar mucho más, debería existir ya en muchas otras universidades.

¿Qué proyecto, a lo largo de tu carrera, es con el que te sientes más satisfecho?
Definitivamente Edipo Rey, una obra que dirigió Mateo Chiarella y que participé junto a tres chicos de mi promoción. Una obra con la que viajé mucho, conocí Chile, Ecuador y viajamos a diferentes festivales internacionales.

Iniciaste una productora de teatro
Tuve una productora de teatro conformada también por Marco Otoya y Jorge Bardales. Eso lo hicimos terminando los estudios pero después cada uno fue tomando rumbos diferentes y la disolvimos. Marco y Jorge se dedicaron más al teatro y yo, a la música y a la televisión.

¿Cuál es el personaje que más te ha marcado?
De hecho el personaje de la “cucaracha” de Al fondo hay sitio, es el que trae más recuerdo a la gente y el que hasta ahora me sigue marcando. Hasta el momento es el personaje que más le ha gustado a los televidentes.

¿Con qué personaje muestras todas tus cualidades actorales?
“El Zorro” en la película El Evangelio de la Carne. Ahí he puesto todo.

¿Qué te gusta más: teatro, televisión o cine?
En el cine he experimentado algo que no había sentido antes, quizás hasta le ha ganado a lo que pude haber sentido en el teatro. Tener que hacer muchas cosas en un solo momento me gusta, por ejemplo al grabar una película tuve que estar parado concentrado en no salirme de un espacio marcado, hablando a la vez y con un aparato en la oreja que te va diciendo que movimientos tienes que hacer. Sentí mucha adrenalina.

¿Qué planes para este año?
Grabar la serie de Jonathan Maicelo que viene hacer mi primer protagónico formal. Maicelo es el protagonista de la serie pero yo soy la manzana de la discordia. Vamos a ver qué pasa, no puedo decir más sobre este proyecto televisivo.
Para el cine, me encuentro grabando la película que se llama “Viejos Amigos” con Ricardo Blume, Enrique Victoria y Carlos Gassols. Este año se vienen muchos estrenos de películas que he grabado antes: “El evangelio de la Carne”, escrita y dirigida por Eduardo Mendoza y “Roncarol 68”. Es un año de película, gracias a Dios.

Una mujer interrumpe la entrevista, era su novia, justo salía de los vestuarios, había terminado de actuar en la obra “Pinocho”. Ella es actriz para niños desde hace diez años.

Ah, te tengo que contar, otro de los proyectos fue “El Cholo Juanito” donde conocí a mi actual novia   Vanessa Zambrano con la que llevo 3 años de relación. El día que la vi por primera vez ella tenía novio, era el día de mi cumpleaños y justo había ido mi mamá con una torta y mi hijita. La vi caminar y le dije: Mamá, ella va a ser mi novia. Ella me miró raro y le dije: no me mires mucho que es verdad. Luego me acerqué y le comenté que lo que había dicho era cierto, que me encantaba y qué yo sabía que a ella yo le gustaba. (Risas). El mismo día le caí.

¿Planes para casarte?
Me gustaría pero en este momento quisiera tener más estabilidad para después dar el paso firme.


miércoles, 16 de enero de 2013

A LA PLAYA NUDISTA EN LIMA


Escuchaba unos murmullos, las olas, el sol me fastidiaba. De repente me desperté. Me había quedado dormido en la arena, desnudo. Ni bien abrí los ojos vi al caballo y a ese jinete engreído, un cholito pintón. Nunca se bajó del caballo pero debe ser de talla mediana. Los pelos en su cara y el sol en mi contra me dificultaban ver su rostro. Hablaba de su casa, su empleada y otras poses de niño pituco. Catalina lo escuchaba con atención.

Abrí los ojos y seguía un poco mareado, las ocho latas de cerveza y el sol me habían tumbado después de una faena de sexo a unos metros en un terreno de los pantanos de villa. Estábamos en una de las tantas y poco conocidas playas nudistas de Lima. Catalina me había pasado la voz durante la semana para ir ese sábado. Yo quise armar una “manchita” y le pasé la voz a varias personas por el facebook. Todos muy animados. La cita era para las once y a partir de las nueve de la mañana comenzaron a disculparse como ocho personas. Según ellos les había salido algo de improviso y no podían ir. Obviamente les dió vergüenza mostrar sus cuatro letras al sol.

Sheyla vino a mi casa a las once y luego pasamos por Hardy en Barranco. Nos estaba esperando en el paradero “El Boulevard” del Metropolitano. Nos comentó que su hermano era su vecino y que hacía taxi, es decir, que nos hacía la carrera hasta la playa. Caminamos dos cuadras mientras acordábamos la tarifa de la movilidad. El nos quería cobrar 10 soles por cabeza de Barranco hasta la playa en los pantanos de Villa. Pero yo le dije que estábamos misios y que solo podíamos pagar la mitad, a parte que no había que pagar peaje. Aceptó.

Me dió pena el taxista. Nos demoramos como 40 minutos en ese trayecto. No por la distancia sino por el tráfico. El sol en el tráfico me quemó el brazo que sobresalía por la ventana del auto. Algunas veces a tal punto que quería gritar, de verdad me estaba quemando. Para refrescarnos entre tanto calor comenzamos a sacar las chelas. Yo había llevado seis y Sheyla otras seis. Estaba con sed. Las clases de verano habían comenzado y durante la semana no tuve ni un respiro, los cursos son acelerados. El sábado tenía que quitarme ese estrés de encima.

El taxi nos dejó en Venecia y de ahí teníamos que caminar como veinte minutos hacia los pantanos. La arena nos quemaba las plantas de los pies, decidimos caminar pegados al mar tratando de buscar la arena húmeda pero no quisimos mojarnos los pies todavía. Ya desde la entrada a la playa se podía ver que el lado izquierdo estaba súper poblado de gente y el derecho era un descampado total. Conforme nos alejábamos de la gente e íbamos terminando las chelas, las ganas de follar se me hacían más intensas. Llegamos.

Catalina nos había estado esperando ahí desde hace una hora. Nos saludamos, cruzamos un par de palabras, nos instalamos. A los diez minutos les dije, ya vengo, voy a orinar. No encontré mayor excusa, sabía que el lugar para el sexo al aire libre estaba a unos pasos detrás de esa larga pared que marcaba el comienzo de territorio privado. Aquel muro tenía varios huecos que manifestaban que el terreno estaba abandonado. Cosa que no era cierta. Detrás de la pared, sin duda, había gran terreno desierto mezclado con el pantano pero al fondo había una casa escondida entre árboles de plátanos y palmeras. No bastó ni dar la vuelta al muro para que empezara la acción. Estuve ahí parado, sofocandome de tanto follar bajo el sol. Algunas veces levanté la mirada y pude ver difícilmente al jinete cruzar con su caballo el muro y perderse entre los árboles. Habrá ido y venido unas dos veces. Seguro me habrá visto, no lo sé. El sol me cegaba a veces, no podía distinguir bien. Pasé un buen tiempo ahí, no solo follando, también tratando de ver lo que otros hacían.

Después del orgasmo regresé a donde supuestamente estaban mis amigos. Me asusté. No estaban. No habían ni toallas, ni ropa, mi mochila, nada. Estaba ahí desnudo, solo. Voltié y me di cuenta que se habían acomodado unos treinta metros más allá. Para cuando llegué el efecto post sexo y el alcohol me tiraron sobre la toalla y cerré los ojos. Dormí.

Habré dormido unos treinta minutos.

Cuando Sheyla vió que abrí los ojos, me dijo, ya vamos, quiero ir a la piscina. Justo en la entrada a Venecia hay varios restaurantes con piscina y toboganes que nos llamaron la atención. Entré unos veinte minutos más al mar y nos alistamos otra vez para ir a la piscina. Sin bien el chapuzón en el mar te refrescaba, el estar en la playa es algo incómodo. A veces prefieres una piscina limpia y colchonetas alrededor donde echarse cómodamente a tomar sol. Los toboganes fueron la sensación y la cumbia y la comida le pusieron el sabor a la tarde sabatina. Aunque si no hubiese sido por Sheyla, que me insistía tanto por ir a los restaurantes, me hubiese quedado un par de horas más en la playa nudista.

miércoles, 9 de enero de 2013

¿Con Pluma?


Este me parece un auto análisis para saber si tengo pluma o no. La clase de ayer fue otra de las gratas sorpresas no solo porque no investigué quién iba a ser mi profesor o cuál es su trayectoria, sino también porque él tampoco lo dijo.

Hay que aclarar que no estamos hablando de términos homosexuales  (gays con plumas o sin plumas) como muchos “amigos” míos quisieran entender. Estamos hablando de saber escribir, del arte de escribir. ¿Se trata de vocación? ¿De querer hacerlo? Seguramente mediante ejemplos en este curso buscaremos crear nuestra propia técnica para poder escribir.

Durante mi vida escolar y de estudios superiores, viajes, etc. puedo decir que sí me gusta expresarme a través de un medio escrito. No soy muy extenso en cuanto a tratar de explicar lo que quiero decir o en extenderme en palabras como lo que nosotros llamaríamos ´meter floro´. Bailo mucho y hablo poco; tomo mucho y hablo un poco más. Generalmente soy muy directo y trato de que me entiendan y comprender diferentes opiniones sin mucho argumento. Eso sí, a no ser que me agredan y no tengan bases suficientes para comenzar una discusión. Entonces sí me molesto y empiezo a discutir.

En la primaria con algunas narraciones les arrancaba sonrisas a las profesoras cuando escribía. Pero nunca me he sentado, como ahora, a pensar en ello, a creer que puedo o tengo talento de escribir algo. Mis padres también son de muy pocas palabras, mi hermano igual. Después lo más cercano es mi abuelo Alfredo, que aparte de ser un buen artista ebanista, le gusta mucho leer y con él puedes hablar de la vida, negocios, política, etc. a pesar que creo que no ha terminado su primaria siento que es una persona muy culta y estoy muy orgulloso de él por todos sus logros en la vida y el ejemplo que es para todos los nietos.

Algunas veces me he sentido un niño cuando escribía, anhelaba encuentros con mis padres. Muy pocas veces lo he hecho en campo de la investigación, salvo los dos últimos años en que de casualidad me encuentro estudiando esta fascinante carrera. Antes he intentado varias veces llevar cursos de empresa, cuando me acuerdo me río interiormente. ¿Cómo pude estar tantos años intentando algo que no me gustaba? El colmo fue cuando mi hermano me trajo hasta Isil y me dijo, tú tienes que estudiar esto porque esto es lo que te gusta. Leo un poco los cursos y quedé maravillado. Sin duda le tengo algo que agradecer, aparte de ser el motivo de peleas sin sentido y de darme la alegría de tener a mi sobrino correteando alrededor de vez en cuando.

El profesor de este curso de Géneros Periodísticos se llama Manuel Eráusquin Oblitas. Es un periodista del diario el Correo. La verdad recién me entero de su nombre porque a pesar de leer noticias todos los días casi nunca me fijo en los periodistas que están escribiendo la noticia. Mucho menos había leído su nombre en el tríptico de Isil donde dice lo siguiente: “Editor y columnista del diario “Correo”. Fue redactor de la revista “Caretas”, y colaborador de las revistas “Gatopardo” y “Dedo Medio”.

Lo que me causó más curiosidad la primera clase fue el desagrado y rechazo que tiene el profesor hacia ciertos colegas. Que imagino debe ser porque no comparte la opinión o formas de desempeñarse de aquellas personas. Pero, me pregunto ¿si Jaime Bayly se hubiese sentado en su clase hubiese pasado el curso? O quizá quiere llevarnos bajo la sombra de “mejores” escritores como Paul Auster o Jeremías Gamboa que son algunos de los autores que nos está haciendo leer. Sin duda debe ser lo último.

¿Yo que sé si Aldo Mariátegui  escribe bien o no? Solo llevo año y medio en Lima y por el resto he vivido en Holanda ocho años trabajando en hoteles, restaurantes y cafés, haciendo castings o de modelo de una escuela de pintura. Y tratando sin éxito de estudiar negocios. La vida me ha enseñado algunas otras cosas poco banales como disfrutar de un buen vino, preparar una suculenta comida, disfrutar de vacaciones solitarias a cualquier lugar que vaya. La vida me ha enseñado a que debo ser yo quien permita que se hable bien o mal de mí. Nadie tiene porque juzgarme a no ser que transgreda la privacidad de otras personas. Es por eso que saber de mí es difícil y pretender querer saber más acerca de la vida de las personas me es aún más imposible. Esto no quiere decir que no analice a las personas, me gustan las personas que tienen sus propias opiniones, que son sencillas, que disfrutan de las cosas simples de la vida y escucho y respeto a los que no lo son, que viven felices a su manera de ser feliz.

Disfruto el momento, las conversaciones que se dan aunque casi siempre no soy yo él que las inicia. Siento que a veces estoy solo por la vida, pero me gusta. Siento que no hay mejor diversión que la que se buscan estando solo, sin amigos. Siempre habrá algún tiempo importante para los amigos, nunca los olvido ni en sus fechas más importantes, tal vez no esté con ellos siempre cuando me necesiten pero trato de hacerlo. Los amigos son importantes para mí, en cuanto a que les puedo contar mis cosas, todo lo que me pasa, pasar momentos agradables también, pero tampoco quiero tenerlos cerca mío todo el tiempo. De repente me muera en la búsqueda del compañero perfecto, pero mientras tanto le doy importancia a mi familia y pasar los mejores momentos con ellos, a nuestra manera, felices. Porque en algún momento alguno de nosotros no estará más.

Me considero un poco egoísta en el sentido que no me dejo escuchar y no dejo escuchar a los demás, pero no es mi intención, ya soy así aunque quisiera que sea lo contrario.

sábado, 8 de septiembre de 2012

¿TOC? Tome una terapia cognitiva conductual.


Se han preguntado que es un toc. Posiblemente la mayoría de personas todavía no lo sepan pero si desglosamos estás siglas salen a traslucir las palabras que más o menos nos llevan a su significado: Trastorno Obsesivo Compulsivo. El dr. Jorge Ernesto Alejos Ubillús nos aclaró algunos puntos importantes en las características de este problema y los posibles tratamientos o soluciones que se pueden dar para resolver estos problemas.
Este problema no es nada más que la conducta repetitiva de una persona por un objeto o situación especial que están fuera de los parámetros de lo normal  o de lo que la gente normal haría. Estas ideas son llevadas internamente por las personas de acuerdo a las experiencias que le vayan sucediendo.  Puede ser tratado por un siquiatra si resulta ser una descompensación neuronal o del sistema nervioso o a través del sicólogo donde se atacan las ideas irracionales mediante el tratamiento cognitivo conductual. Consultando con algunas personas que sufren de toc reconocen sus problemas y tratan de solucionarlo personalmente o con ayuda profesional.
“La Terapia Cognitivo-conductual considera que las personas nacemos con una herencia y un determinado temperamento, con los cuales comienza a interactuar con su entorno, aprendiendo pautas de comportamiento, tanto beneficiosas como perjudiciales para sí mismo y/ o para los demás. El término conducta se entiende en un sentido amplio, abarcando conductas visibles, así como pensamientos, sentimientos y emociones.”  (Fuente: http://www.clinicapsinco.com.uy/articulos/terapia_cognitivo_conductual.htm)  Es decir que esta terapia está diseñada especialmente para que los pacientes produzcan cambios graduales en su vida cotidiana, reflexionando y actuando sobre esta. Atacando las ideas irracionales. Con esta terapia se trata de superar estos problemas a no ser que la persona afectada refuerce sus ideas constantemente irracionalmente.
No existen estadísticas claras acerca de este problema en el Perú pero se sabe que son muy pocas las personas que identifican o comunican estos problemas y buscan una ayuda sicológica o siquiátrica.
Este tipo de trastorno sumado a otros sería de gran interés por parte del gobierno o municipalidad si se trabajaran en proyectos o campañas en su conjunto debido a los mínimos casos de pacientes que se tendrían para cada caso de trastorno. En modo de reclamo el Dr. Alejos dice que por el momento no se están haciendo campañas y que la salud mental está un poco descuidada en nuestro país. Sólo existen dos hospitales en Lima que traten específicamente problemas de salud mental que son el hospital Noguchi y el Larco Herrara y que los pacientes corren con los gastos por su propia cuenta, no existe un seguro social para estos problemas.