miércoles, 9 de enero de 2013

¿Con Pluma?


Este me parece un auto análisis para saber si tengo pluma o no. La clase de ayer fue otra de las gratas sorpresas no solo porque no investigué quién iba a ser mi profesor o cuál es su trayectoria, sino también porque él tampoco lo dijo.

Hay que aclarar que no estamos hablando de términos homosexuales  (gays con plumas o sin plumas) como muchos “amigos” míos quisieran entender. Estamos hablando de saber escribir, del arte de escribir. ¿Se trata de vocación? ¿De querer hacerlo? Seguramente mediante ejemplos en este curso buscaremos crear nuestra propia técnica para poder escribir.

Durante mi vida escolar y de estudios superiores, viajes, etc. puedo decir que sí me gusta expresarme a través de un medio escrito. No soy muy extenso en cuanto a tratar de explicar lo que quiero decir o en extenderme en palabras como lo que nosotros llamaríamos ´meter floro´. Bailo mucho y hablo poco; tomo mucho y hablo un poco más. Generalmente soy muy directo y trato de que me entiendan y comprender diferentes opiniones sin mucho argumento. Eso sí, a no ser que me agredan y no tengan bases suficientes para comenzar una discusión. Entonces sí me molesto y empiezo a discutir.

En la primaria con algunas narraciones les arrancaba sonrisas a las profesoras cuando escribía. Pero nunca me he sentado, como ahora, a pensar en ello, a creer que puedo o tengo talento de escribir algo. Mis padres también son de muy pocas palabras, mi hermano igual. Después lo más cercano es mi abuelo Alfredo, que aparte de ser un buen artista ebanista, le gusta mucho leer y con él puedes hablar de la vida, negocios, política, etc. a pesar que creo que no ha terminado su primaria siento que es una persona muy culta y estoy muy orgulloso de él por todos sus logros en la vida y el ejemplo que es para todos los nietos.

Algunas veces me he sentido un niño cuando escribía, anhelaba encuentros con mis padres. Muy pocas veces lo he hecho en campo de la investigación, salvo los dos últimos años en que de casualidad me encuentro estudiando esta fascinante carrera. Antes he intentado varias veces llevar cursos de empresa, cuando me acuerdo me río interiormente. ¿Cómo pude estar tantos años intentando algo que no me gustaba? El colmo fue cuando mi hermano me trajo hasta Isil y me dijo, tú tienes que estudiar esto porque esto es lo que te gusta. Leo un poco los cursos y quedé maravillado. Sin duda le tengo algo que agradecer, aparte de ser el motivo de peleas sin sentido y de darme la alegría de tener a mi sobrino correteando alrededor de vez en cuando.

El profesor de este curso de Géneros Periodísticos se llama Manuel Eráusquin Oblitas. Es un periodista del diario el Correo. La verdad recién me entero de su nombre porque a pesar de leer noticias todos los días casi nunca me fijo en los periodistas que están escribiendo la noticia. Mucho menos había leído su nombre en el tríptico de Isil donde dice lo siguiente: “Editor y columnista del diario “Correo”. Fue redactor de la revista “Caretas”, y colaborador de las revistas “Gatopardo” y “Dedo Medio”.

Lo que me causó más curiosidad la primera clase fue el desagrado y rechazo que tiene el profesor hacia ciertos colegas. Que imagino debe ser porque no comparte la opinión o formas de desempeñarse de aquellas personas. Pero, me pregunto ¿si Jaime Bayly se hubiese sentado en su clase hubiese pasado el curso? O quizá quiere llevarnos bajo la sombra de “mejores” escritores como Paul Auster o Jeremías Gamboa que son algunos de los autores que nos está haciendo leer. Sin duda debe ser lo último.

¿Yo que sé si Aldo Mariátegui  escribe bien o no? Solo llevo año y medio en Lima y por el resto he vivido en Holanda ocho años trabajando en hoteles, restaurantes y cafés, haciendo castings o de modelo de una escuela de pintura. Y tratando sin éxito de estudiar negocios. La vida me ha enseñado algunas otras cosas poco banales como disfrutar de un buen vino, preparar una suculenta comida, disfrutar de vacaciones solitarias a cualquier lugar que vaya. La vida me ha enseñado a que debo ser yo quien permita que se hable bien o mal de mí. Nadie tiene porque juzgarme a no ser que transgreda la privacidad de otras personas. Es por eso que saber de mí es difícil y pretender querer saber más acerca de la vida de las personas me es aún más imposible. Esto no quiere decir que no analice a las personas, me gustan las personas que tienen sus propias opiniones, que son sencillas, que disfrutan de las cosas simples de la vida y escucho y respeto a los que no lo son, que viven felices a su manera de ser feliz.

Disfruto el momento, las conversaciones que se dan aunque casi siempre no soy yo él que las inicia. Siento que a veces estoy solo por la vida, pero me gusta. Siento que no hay mejor diversión que la que se buscan estando solo, sin amigos. Siempre habrá algún tiempo importante para los amigos, nunca los olvido ni en sus fechas más importantes, tal vez no esté con ellos siempre cuando me necesiten pero trato de hacerlo. Los amigos son importantes para mí, en cuanto a que les puedo contar mis cosas, todo lo que me pasa, pasar momentos agradables también, pero tampoco quiero tenerlos cerca mío todo el tiempo. De repente me muera en la búsqueda del compañero perfecto, pero mientras tanto le doy importancia a mi familia y pasar los mejores momentos con ellos, a nuestra manera, felices. Porque en algún momento alguno de nosotros no estará más.

Me considero un poco egoísta en el sentido que no me dejo escuchar y no dejo escuchar a los demás, pero no es mi intención, ya soy así aunque quisiera que sea lo contrario.

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